Las revistas soviéticas y los cambios en Cuba

Spoutnik87Promopetits

Hace unos meses caminaba por una de las calles más populares de Santiago de Cuba y entré a una tienda de libros usados que de vez en cuando visito. Aquí he encontrado desde libros de algebra hasta novelas de Padura. Pero ese parece que alguien le había vendido a la tienda toda una colección de revistas soviéticas de los últimos años antes del colapso, Sputnik (buscar referencia), Tiempos Nuevos, y otras, todas publicadas a finales de la década del 80 del siglo pasado.

Trate de comprar la mayor cantidad de revistas, porque me motivaron los temas que trataban y porque costaban solo 2 pesos. Pero ese día andaba con poco dinero así que tuve que hacer una buena selección, para luego volver y comprar más. Pero resulto que cuando regrese días después ya casi se habían agotado. Parece que esta lectura también motivó a otros.

Cuando comencé a ojear algunas de estas revistas me parecía estar leyendo la prensa cubana de hoy, enseguida vi mucha similitud entre la sociedad aquella y la nuestra. Vi los deseos que tenían los ciudadanos, de llevar adelante los cambios a aquel sistema y las cosas que se querían salvar. Vi artículos que mencionaban el cambio de mentalidad, la excesiva burocracia, la doble moral, la falsa unanimidad, etc. Aspectos estos que se debaten hoy en nuestra sociedad.

Los cubanos muy poco sabemos de los motivos por los cuales aquella sociedad no pudo reinventarse, la Revista Temas algo ha publicado al respecto, pero el gran público cubano no conoce cuáles fueron las causas que no permitieron al socialismo Soviético reestructurarse, como si lo hicieron el Vietnamita y el Chino.

Aquí les dejo un fragmento de unos de los artículos que leí en la Revista Sputnik de Diciembre de 1987 (yo solo tenía 2 meses de nacido), que trata sobre Las Leyes que estorbaban la reestructuración (actualización) de aquel sistema.

El fragmento es una pequeña historia que busca ilustrar lo absurdo de algunas prohibiciones y de lo difícil que resultaba para los burócratas que estas desaparecieran, porque significaba el fin de ellos también. El autor usa dicha historia como introducción a su artículo, próximamente, si todavía tengo blog, pondré el articulo completo.

 La ley de la pared de cemento 

Alexandr YAKOVLEV (Doctor en Ciencias Juridicas)

Sputnik No 12 – Diciembre 1987

En la plaza de una ciudad hicieron un parque que, por desgracia, cerró el camino más corto entre la parada de autobús y la tienda y entre la cervecería y una casa de baños. Entonces la gente empezó a pisotear el césped.

Como respuesta las autoridades cercaron el parque, pero enseguida los ciudadanos abrieron pasos en la cerca, porque no querían perder su tiempo en rodeos.

Entonces, en reemplazo de la cerca, se levanto una pared de cemento. Y comenzaron a imponer multas a los que dañaban o caminaban por el césped. De inmediato creció el número de infracciones a la ley y cayeron los ingresos en la tienda y la cervecería, ya que los clientes gastaban parte de su dinero en multas y parte de su tiempo en salvar obstáculos. No obstante, al fin y al cabo en la pared de cemento surgió una brecha.

En tal situación las autoridades municipales organizaron la custodia del parque creándose, además una dirección de guardia con una respectiva contabilidad, plantilla, salario y gremio. Mas algunos guardias poco conscientes empezaron a cobrar dinero a algunos ciudadanos permitiéndole acortar el camino.

En vista de estos casos de soborno, los administradores decidieron crear una dirección para controlar la guardia del parque. Luego comprendieron que no  podían prescindir de la ciencia y fundaron una sección de investigación científica. Las opiniones de los especialistas se dividieron. Unos señalaban la mala calidad del cemento de la pared, otros su pequeña altura; unos terceros, la levedad de las sanciones.  “¿Y por qué no destruimos la cerca?– de pronto preguntó alguien-.Asfaltaremos los senderos para la comodidad de los ciudadanos y nadie andará por el césped”.

Entonces un administrador sabio le explico: “Seria muy indeseable legalizar los senderos. Porque  mientras existan las brechas y los senderos no legalizados, habrá quienes hagan uso de ellos, es decir infractores. Y todos ellos están en nuestro poder. Ellos lo comprenden y nos tienen miedo. De ahí que las brechas, en cierto sentido, nos dan de comer”.

Como respuesta las autoridades cercaron el parque, pero enseguida los ciudadanos abrieron pasos en la cerca, porque no querían perder su tiempo en rodeos.

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