A diario los revolucionarios o las cintas amarillas de Robertico Carcacés.

A diario los revolucionarios tenemos que luchar

con una suerte de problemas cotidianos …

Me pregunto si mi hijo heredará esa condición

que hoy se mantiene, de unos pocos que

se odian que se quieren que se parecen…

El ying y el yang cada cual en su lugar con tremenda armonía.

Los revolucionarios

Interactivo

clip_image002Por Norges C. Rodríguez Almiñán

Cuando hace unos días René González convocó al pueblo cubano, apelando al sentido humano de este, a apoyar una campaña para defender el fin de la prisión de sus compañeros, me preparé para escribir un artículo que comencé pero que nunca concluí por la carga de trabajo de esos días. En el borrador de aquel artículo explicaba como esta convocatoria había llegado más que todas las anteriores, a pesar de que un grupo de personas por ahí lo convirtió en una “tarea”, de eso ya algunos colegas han escrito, a pesar de esto, vi como mucha gente, que hasta ese momento les resbalaba el tema y que cambiaban de canal cuando la repetitiva campaña era anunciada en la televisión, se solidarizaba y se sumaba a la convocatoria. Y es que René con un discurso diferente, menos político, sin apologías y más enfocado a lo humano, logró lo que no se había logrado en 15 años.

Los que me conocen saben que siempre fui enemigo de la propaganda que se montó sobre este tema y el matiz de pulso político Cuba – EE UU que se le dio, siempre fui del criterio que todo esto lejos de ayudar lo que hacía era retrasar el proceso de concientización de nuestra sociedad y de la norteamericana sobre la cuestión. El tema de los 5 se convirtió en una tarea dentro de una política de comunicación, según como lo veo, y de un trabajo ideológico que como todos los otros que se llevan por ese camino caen en saco sin fondo porque nunca llegan a nadie.

Los cubanos que somos especiales, sincretizamos la convocatoria y como en el panteón yoruba el día de la Virgen o de Oshun es el 12, pues todo tenía que ver entonces, hasta el sector privado del país participó de la campaña y otros “emprendedores” vieron una oportunidad de negocio, porque la demanda de tela amarilla por esos días superó por mucho a la oferta.

El día 12 en un multitudinario concierto muchos artistas también se hicieron presentes para apoyar este reclamo de libertad y frente a la representación en Cuba del gobierno de Estados Unidos se demandó el fin de la prisión de estos hombres y el regreso a casa con sus familias.

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Roberto Carcasés, un músico cubano que en los últimos años, junto a su proyecto musical interactivo se han convertido en una alternativa en la música que escuchan los jóvenes, lejos de los patrones impuestos por las transnacionales y las “nacionales” del gusto musical, sorprende a muchos con una improvisación que se ha convertido en la noticia más sonada de estos días . Algunos lo acusan de oportunista, otros defienden lo que dijo pero consideran que no era el lugar ni el momento (y esto me recuerda la actitud de algunos cuadros, cuando en una reunión un trabajador plantea algo “incómodo”) y está además el otro grupo que lo apoya en silencio.

Muchos de los que lo llaman oportunista los son mucho más que él y con el objetivo de no perder beneficios defienden a ultranza cosas que saben en el fondo no son defendibles y dejan de criticar otras muy criticables, esos oportunistas últimamente se han quedado sin respaldo cuando han tenido que cambiar la veleta porque han desaparecido absurdos como las restricciones de los viajes, la entrada a los hoteles y la compra-venta de casas y autos que ellos justificaban y que el propio gobierno ha desmontado o cuando el primer vicepresidente del país se reúne con unos blogueros que ellos mismos han criticado. ¿Qué pasaría mañana si a Robertico le pasa la mano por encima del hombro un alto dirigente de este país o el mismo René?, ¿Qué dirían entonces?, ¿Mantendrían su criterio?. Sobre lo oportuno o no de la improvisación habría que analizar donde está la oportunidad para hablar de esos temas, donde están los espacios de debates con cobertura televisiva en vivo y con un apoyo logístico como tuvo este concierto, porque lejos de un grupito bien reducido y que muchas veces se repite, muy pocos en Cuba conocen de los debates de la Revista Temas los últimos jueves de cada mes, de Espacio Laical y más recientemente de la AHS, que dicho sea de paso, no deberían ser los lugares donde se debatieran este tipo de cosas, para ello está el órgano legislativo, que en Cuba se llama Poder Popular y que en ocasiones no hace honor a su nombre (remitirse a Julio Cesar Guanche, que tiene más de un trabajo sobre el tema).

Entonces Roberto tranquilo que Pepillo seguirá gozando y Stanislavski danzoneándose y la gente arrabalera de guitarra vieja para amanecer, seguirá buscando tu música y llenando tus concierto por ser un revolucionario de verdad. Es posible que este articulo me traiga algún que otro problema pero si no llego a mañana y no soy la tonada clara y serena entonces habrán matado a otro revolucionario (de verdad) que no quiere que te cierren el club y que desea además, que esos Cubanos por el mundo regresen a su país, y no tengan que salir más, que se queden en Cuba tierra de sublime tradición.

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7 comentarios en “A diario los revolucionarios o las cintas amarillas de Robertico Carcacés.

  1. Por favor revolucionario de verdad alguien que se aprobecha de una causa tan noble como la de los cinco para pedir su carro?

  2. Si Robertico es invitado a tocar en el próximo cumpleaños de nuestro Presidente, seguiré creyendo que esta vez, metió la pata hasta el cuello: pero me alegro que el castigo no sea otra bandera que enarbolar… espero que se de cuenta lo improcedente de pedir a la vez, mariguana y libertad a los Cinco… muy bueno tu trabajo… pero de verdad… no fue para aplaudir lo que hizo

  3. Estoy de acuerdo con lapolillacubana porque la droga no podemos pedirla para que las consuman nuestros jovenes y si han existido espacio para decir lo que dijo

  4. Muy buen post, Norge. De acuerdo en todo lo que dices.
    A cada uno puede parecerle bien o mal, lo que dijo y donde lo dijo, esa es la libertad de la opinión.
    Me sacan de quicio los que no entienden eso y quieren sanciones y escarmientos y que perdamos a gente como Roberto que está en cuba aportando cada día a la cultura. Por suerte, duró poco la inmensa idiotez de la sanción!

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