Presencia italiana en la vida sociocultural santiaguera (1940 -1961)

Por: Lic. Lissette Coralia González Giraudy

Especialista de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

La impronta italiana en Santiago de Cuba, aunque menor que la hispánica, la francesa y norteamericana se hizo visible desde una época tan temprana como el siglo XVII y abarcó diferentes manifestaciones artísticas, desde la artes plásticas hasta la música, el teatro y la cinematografía.

Sin embargo, fue en la música, el teatro y posteriormente en la cinematografía donde se observa una mayor influencia de la producción italiana. Más que en la transmisión de patrones y conceptos estéticos para el proceso creativo del arte cubano, la presencia italiana es visible en la selección de obras y compositores italianos del siglo XVIII y XIX para conformar los programas musicales y teatrales de la época, además de la presentación de artistas procedentes de la península itálica en las tertulias, conciertos y exposiciones, justificado por la marcada inclinación de los grupos sociales elitistas hacia el consumo de este tipo de propuestas artísticas.

En los principales teatros y espacios culturales del Santiago decimonónico se observa una recurrencia en cuanto a las presentaciones de compañías francesas, españolas e italianas(1) se refiere, fundamentalmente en la interpretación de operetas, zarzuelas, comedias, dramas y espectáculos de variedades.

Para inicios del siglo XX la visita de estos conjuntos musicales y teatrales cobró un carácter periódico. Debutaron en la ciudad múltiples compañías de óperas de nacionalidad italiana para ofrecer largas temporadas de lo más selecto del arte itálico en dicho género, entre ellas las compañías de Graziella Paretto, Annetta Gattini, Silingardi y la dirigida por el empresario Adolfo Bracale(2).

La llegada de la década del ´40 significó el boom de la vida sociocultural santiaguera en todos sus aspectos, propiciados por algunos factores de índole económicos, políticos y sociales. La economía cubana experimentó un período de bonanza financiera justificada por su marcada inserción en el mercado mundial con la exportación de azúcar a aquellos países europeos inmersos en la Segunda Guerra Mundial.

Estos años de contienda bélica europea y los primeros tiempos de la Postguerra fueron beneficiosos para la burguesía nacional. En el interior del país, la burguesía local logró estabilizarse económicamente, lo que permitió el cuidado de su educación y convertir a los jóvenes de su clase en profesionales (3).

El ascenso de la mediana y alta burguesía como grupo social determinante en la promoción y consumo de estos eventos artísticos, sirvió de plataforma social para el mejor despliegue de las manifestaciones culturales. Esta clase social estaba en una búsqueda constante del más puro “refinamiento” al estilo clásico europeo, con el interés de equipar sus propuestas artísticas con lo que se disfrutaba en los mejores escenarios del mundo, tanto europeo como norteamericano.

En la ciudad además, prevalecían intereses e ideas de progreso sociocultural por parte de un grupo de intelectuales, fundadores de academias de pintura, conservatorios de música, centros docentes, revistas literarias y sociedades encargadas de elevar el nivel cultural y científico.

Aparejado a ello la ciudad experimenta un proceso de crecimiento urbano donde se destacan la construcción o remozamiento de los teatros y cines, ámbitos por excelencia para potenciar la presentación de lujosos espectáculos, entre ellos los teatros Oriente, Aguilera, el Heredia y el cine Cuba.

La vida sociocultural santiaguera entre los años de 1940 a 1961 descansa en la gestión de entidades culturales que rectoraban el movimiento artístico de la ciudad, entre ellas las sociedades Filarmónica de Santiago de Cuba (1939), Pro Arte de Oriente (1940), la Sociedad de Estudios Superiores de Oriente, SESO (1943), la Asociación de Antiguas Alumnas del Conservatorio 1941, el Patronato Pro-Música Sinfónica (1945), el Lyceum Femenino (1950) entre otras. Este movimiento cultural estaba en manos del sector privado y era respaldado económicamente por un grupo de familias, las llamadas” clases vivas”, poseedoras de los principales capitales de la región. De manera que no existía un proyecto unitario consecuentemente articulado, sino que se basó en acciones puntuales gracias a la comitencia de miembros de la burguesía y de la actuación de sectores intelectuales. Este movimiento cultural se desarrolló sobre la base de espectáculos artísticos tanto nacionales como extranjeros, y los solistas y agrupaciones foráneas que arribaban a nuestros predios eran, fundamentalmente, europeos, estadounidenses y latinoamericanos.

Esta década fue para América Latina y los Estados Unidos de esplendor en cuanto al mundo del espectáculo, pues muchos de los artistas europeos (4) aceptaban contratos en estas latitudes a fin de evadir la II Guerra Mundial que asolaba los principales países de Europa. Cuba no escapó a este proceso, y por los teatros de La Habana, Santiago de Cuba y otras ciudades principales, desfilaron una pléyade de las más reconocidas y virtuosas figuras, donde hubo un gran número de músicos, compositores, dramaturgos y estrellas de cine italianos.

 

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Solistas y Orquestas de Cámara Italianas

Entre los músicos o solistas italianos que desfilaron por esta ciudad se encuentran el violinista Orlando Barrera (5) y Carlos Morelli, (6) barítono del Metropolitan Opera House, ambos fueron invitados por la Sociedad Filarmónica en 1941 para deleitar con su buen arte al público santiaguero. El repertorio de ambos programas musicales incluía temas de compositores italianos como Vivaldi, Buroncini, Paganini, Tirindelli, Verdi, Leoncavallo entre otros.

La década del ´50 fue la más nutrida en cuanto a las presentaciones de solistas, conjuntos musicales, obras de teatros y óperas italianas se refiere. En mayo de 1950 se presenta por primera vez en un escenario santiaguero el violinista Ruggiero Ricci (7) catalogado por la crítica internacional “el Paganini del siglo XX” por ser el primero en grabar los Caprichos de Nicola Paganini. En octubre de este mismo año la Sociedad Filarmónica se honra en presentar el más joven Director de Orquesta del mundo: Feruccio Burco, quien deleitó al auditorio local con su magnífica conducción de la Orquesta Filarmónica de Santiago de Cuba en las dos noches de concierto en el Teatro Aguilera.

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Acudieron a los predios santiagueros, artistas consagrados universalmente como el tenor Giuseppe Campora, el violinista Dino Asciolla (8) y el pianista Arturo Benedetti Michelangeli, ambos invitados por las sociedades Filarmónica y Pro Arte de Oriente en diciembre de 1952; las sopranos Fedora Barbieri y Luisa Duranti (9) en 1953 gracias a la gestiones del Lyceum Femenino y Pro Arte de Oriente.

Estos intérpretes italianos, eran sin dudas, talentos artísticos de renombrada significación mundial, todos con una rigurosa formación musical en las principales academias de música de Italia y Estados Unidos, merecedores de importantes premios y distinciones en los géneros musicales y avalados por la crítica internacional tras sus numerosas presentaciones en los principales circuitos artísticos internacionales.

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Algunas agrupaciones corales y orquestas de cámara italianas audicionaron ante el público capitalino y santiaguero durante estas dos últimas décadas republicanas. Entre ellas el “Quinteto Chigiano” creado en Siena en 1939 e integrado por excelentes alumnos de la Academia Chigiano y la Orquesta de Cámara “I Musici”. Se presentaron en Santiago de Cuba en 1954 y 1955 en el Teatro Aguilera, gracias a la labor de la directiva filarmónica.

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Óperas y Obras Teatrales Italianas

Alrededor de 10 funciones operáticas y obras teatrales con todo el elenco, escenografía y fastuosidad originalmente italianas fueron presentadas para el público local en esta etapa. Las mejores óperas italianas como Rigoletto y la Traviata de Giuseppe Verdi; Bohemia y Madame Butterfly de Giacomo Puccini fueron presentadas en distintas ocasiones por las primeras figuras de la Scala de Milán y el Metropolitan Opera House de New York. En octubre de 1941 debutó en el teatro Oriente, la Compañía Internacional de Ópera con una temporada operática, que alcanzó más de tres noches consecutivas con los mejores intérpretes y obras de maestros como Verdi y Puccini. También en junio de 1950 se estrenó la Ópera Tosca (10) de Giacomo Puccini, en ocasión de celebrarse el décimo aniversario de creación de la Sociedad Pro Arte de Oriente, fue una de las funciones que suscitó mayor aceptación por la crítica especializada y el público santiaguero en general.

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Desde la escena del Teatro Oriente y a cargo de intérpretes cubanos, miembros del Patronato del Teatro de La Habana, en diciembre de 1955 se exhibió una de las mejores piezas del teatro italiano: Filomena Marturano, comedia dramática de corte neorralista del actor y director de cine Eduardo de Filippo. Por su impacto en el mundo artístico de la época mereció varias adaptaciones cinematográficas y televisivas en los años posteriores.

Cine Italiano

A mediados de los años cincuenta el cine italiano se encontraba en la vanguardia de la cinematografía mundial, pese a ello, en los principales cines-teatros de la urbe santiaguera se proyectaban, en su mayoría, filmes españoles, mexicanos, argentinos y estadounidenses. Sin embargo se exhibían mensualmente alrededor de 2 ó 3 cintas italianas que dejaban ver lo más moderno de la producción neorrealista italiana. Así se proyectaron filmes como Los hijos no se venden, Roma a las 11, Arroz Amargo, ambas dirigidas y escritas por Giuseppe Santis, uno de los mejores directores de cine italiano en esta temática.

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El drama, la comedia, los temas históricos y bélicos, las problemáticas sociales y su análisis desde una perspectiva moderna fueron las más recurrentes en las muestras italianas que se proyectaban en Cuba, entre ellas Corazón Ingrato (1950), bajo la dirección de Guido Brignone, La vida comienza mañana y Mañana es demasiado tarde, ambos dramas dirigidos por Leonidas Moguey y proyectadas en 1953, títulos de dramas y comedias como Rosas de Fuego, Mimadas de la Fortuna, El noveno mandamiento, Tempestad en el alma colmaron las pantallas de los cines y teatros santiagueros durante estas décadas.

Las producciones artísticas italianas, desde las obras teatrales, composiciones musicales hasta los solistas y compañías de ópera que audicionaron en Santiago de Cuba durante los últimos veinte años republicanos lograron consolidar la apreciación hacia el arte clásico europeo, fundamentalmente italiano y constituyeron una opción de disfrute cultural hacia lo más actualizado que se producía en los principales circuitos artísticos de Europa.

Bibliografía:

Ayala Lafargue, Idania: Teatro Oriente. Escenario Cultural Santiaguero. (inédito)

El Néctar Italiano en la Cultura Santiaguera. Editorial Maretti, Italia, 2012.

Forment Rovira, Carlos E: Crónicas de Santiago de Cuba. T.II, Ediciones Alqueza, Santiago de Cuba, 2006.

González Giraudy, Lissette Coralia: “Las Sociedades Filarmónica y Pro Arte de Oriente: Pilares de la vida sociocultural santiaguera (1940-1961)”. Trabajo de Diploma, Departamento de Historia del Arte, Facultad de Humanidades, Universidad de Oriente, 2011(inédito)

Padrón Díaz, Sigryd: La Sociedad Pro Arte Musical. Ediciones UNIÓN, 2009.

Lomba Milán, Enrique: “Los espectáculos culturales en Santiago de Cuba (1909-1915) “en Santiago, No. 37, marzo de 1980.

Programas de la Sociedad Filarmónica de Santiago de Cuba Julio de 1939 hasta 1967.

Programas de la Sociedad Pro Arte de Oriente Marzo de 1943 hasta Junio de 1960.

Universidad de Oriente. Ciencia y Conciencia. Santiago de Cuba, 1987.

Fuentes periódicas

Diario de Cuba Marzo- Octubre de 1941; Diciembre 1952;Octubre 1954

Oriente Junio-Octubre1953; Junio-Diciembre 1955

Notas:

1-Según Laureano Laureano Fuentes en Las Artes en Santiago de Cuba la primera función operática de artistas italianos fue en 1827 con la presentación de las óperas El Barbero de Sevilla y La Cenenterola. La prensa periódica de la época anuncia en 1851 las presentaciones en el Teatro Oriente de una compañía completa de ópera italiana con el estreno de obras como “Norma” “Lucía” y “Hermani”.

2- Esta famosa compañía de óperas en marzo de 1916 hace estancia en Santiago de Cuba como parte de una gira internacional que incluía otras zonas de América y Europa. En dicha visita expuso obras como Tosca, Los puritanos, Rigoletto y Bohemia .Posteriormente reitera su visita en 1917 y 1919 presentando archiconocidas óperas italianas por un elenco integrado por prestigiosos artistas. Cónicas de Santiago de Cuba (1912-1920).

3- Universidad de Oriente. Ciencia y Conciencia. p.39

4- Fundamentalmente franceses, españoles, italianos, y en menor medida alemanes, austriacos y belgas.

5- Este violinista estaba precedido de magníficos triunfos en las principales salas europeas y norteamericanas y en Santiago de Cuba audicionó en el Conservatorio Provincial de Música de Oriente.

6- Este eminente barítono ya había actuado en el Chicago Opera y San Luis Opera House, además de ofrecer una exitosa temporada operática en La Habana previa a esta presentación en Santiago de Cuba.

7- Violinista italoestadounidense. Catalogado como niño prodigio, ofreció su primer concierto en público a los 10 años en San Francisco y a los 11años dio su primer concierto con orquesta y poco después, debutó en el Carnegie Hall. Ofreció conciertos en 65 países durante los 70 años de su carrera como solista, Ricci también grabó más de 500 discos y dio clases en universidades y escuelas de Estados Unidos, Europa y Austria.

8-Edoardo Asciolla (Roma, 1920-Siena 1994). Estudió en el Conservatorio de Santa Cecilia, Roma. Su carrera internacional comprendió los principales países de Europa, Egipto y Oriente. Integró varios grupos instrumentales como el Quinteto Bocherini, Chigiano , El Quartetto Italiano y I Musici. Fue primer violín en orquestas como la Scarlatti. Profesor de la Academia Musical Santa Cecilia, en Roma. A él se debe parte de la banda sonora del filme italiano de1965 “Italiani brava gente¨

9- Obtuvo el Primer Premio de Canto en Florencia en 1945 y audición en los mejores teatros de Europa y Sur América.

10- La dirección general estuvo a cargo de Giorgio D´Andria y el elenco se compuso por prestigiosos artistas como Eugene Conley, considerado por la crítica como “el tenor de la voz de oro”, Cesare Bardelli, barítono de la Scala de Milano y Herva Nelly.

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