La vuelta de carnero.

 

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Por: Norges Carlos Rodríguez Almiñán

Tengo un amigo que trabaja como chófer profesional de un “cuadro” de esta ciudad en la que vivo. Este amigo tiene muy pocos estudios, pero a pesar de ello es capaz de realizar razonamientos y análisis de la sociedad y la situación del país que ya quisieran muchos cuadros a los que le ha manejado.

Yo disfruto mucho conversar con él sobre todo de cómo anda el boxeo, el béisbol, y él, que

sabe que tengo acceso a Internet siempre me pregunta: ¿Quien se quedo ahora?, ¿Cuánto le van a pagar? ¿Y esta gente que piensan hacer? Yo trato de convencerlo de que en el país se realizan cambios y que es muy probable que más temprano que tarde jueguen con el equipo cubano de béisbol, de boxeo o de voleibol todos aquellos que hoy juegan en clubes internacionales y que en su momento abandonaron el país por diferentes vías. Mi amigo el chófer me mira y se ríe: Oye asere no sea vaina, eso no te lo crees ni tú mismo. Como por arte de magia esas conversaciones que inician generalmente con el deporte como argumento, se encamina a otros temas menos lúdicos como los baches en las calles, la libreta de abastecimiento, la democracia, la economía del país, la mentira y la verdad.

De todos los aportes que me ha dado este chófer con veta de filósofo el que más me ha dejado pensando fue el de La vuelta de carnero:

Nagüe aquí hay una pila de gente que no está preparada para la vuelta de carnero y hay otro grupo que esta callaíto esperando a que llegue.

De niño recuerdo que le llamábamos vuelta de carnero a una pirueta que hacíamos en algunos juegos y que en gimnasia, se denomina “rol al frente”

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Pero era obvio que el uso de la frase por el chófer escondía algo de metáfora y doble sentido. Yo tenía varias teorías de a qué se refería él con esto, pero para descartar las que quizás eran falsas le pedí que me explicara qué significaba, pero el hombre me dijo que no me hiciera el bobo.

Su respuesta no me ayudo mucho, así que tuve que teorizar:

El avispado chófer podría estarse refiriendo a una realidad en la que las transformaciones que se llevan a cabo en el país se queden a medias, en la que habría un cambio brusco y radical tal como sucedió con los soviéticos, momento en el que un grupo de corruptos apalancados, –término que pido prestado a Esteban Morales–, se erigirían como nuevos magnates del país, con todos los males que esta situación acarrearía. Por otro lado estaría el grupo de ciudadanos de a pie que confiados o no de los cambios, las transformaciones o las actualizaciones, muy poco podrían hacer para impedir esta situación, por el insuficiente control que los mismos tienen sobre las instituciones y el casi inexistente poder de decisión y de participación ciudadana.

También podría significar la mencionada vuelta, y es lo que yo esperaría, que dentro de los mismos cambios por los que atraviesa el país, lo económico no sea lo único transformable, que sería saludable también que lo social y lo político tengan su oportunidad de modificación, bajos preceptos de inclusión, de respeto al otro, de diálogo y consenso.

Esta deseable pirueta dejaría boquiabiertos a muchos cubanos acostumbrados a un Estado paternalista, a no esforzarse en el estudio y en el trabajo, se encontrarían en una nueva sociedad en la que comenzaría a ser importante el esfuerzo personal y colectivo, una sociedad en la que dejaría de ser el “invento”, la “lucha”, el ROBO y la doble moral una manera de construir un proyecto de vida. Una sociedad en la que ser proxeneta dejaría de ser más ventajoso que ser médico, maestro, obrero de una fábrica o emprendedor de un pequeña empresa privada.

Una sociedad en la que para administrar una empresa, una ciudad o un territorio, se tomen en cuenta los conocimientos, la capacidad de liderazgo, la calidad humana, por encima de “confiabilidades ideológicas”, compromisos personales o sobornos. En la que conceptos como factibilidad económica eficacia, planeación estratégica y eficiencia prevalezcan sobre las “tareas de choques” y los “cumplimientos del plan” para conmemorar fechas, que al final se convierten en cifras infladas y construcciones defectuosas.

La vuelta de carnero sorprenderá entonces a esos “cuadros” acostumbrados a prácticas despóticas, a desoír a sus subordinados y a reducir al silencio a aquellos que osen contradecir sus criterios.

También sorprendería a los estudiantes que mediante el fraude logren resultados académicos satisfactorios, ya que a la larga afrontarían las consecuencias de enfrentarse a un mundo laboral en el que sin conocimientos difícilmente podrán realizarse como personas y como profesionales.

Esta vuelta alegraría a los periodistas inconformes con la situación actual de los medios de prensa del país, ya que se desarrollarían en un nuevo escenario en el que ningún departamento o funcionario cuestionaría su trabajo basado en teorías de plaza sitiada; en la que habría una Ley (de prensa) que los ampararía eliminando de una vez y por todas el criterio de que criticar y poner al descubierto los problemas del país es un motivo para “darle armas al enemigo”.

Podría esta vuelta además, y basado en el espíritu de Mandela, sentarnos en la mesa de negociación con todo el que esté dispuesto a hacerlo y fomentar acuerdos en los que ganen las dos partes y en los que no se comprometa la soberanía nacional.

También sorprendería a los cubanos que decidieron salir del país por motivos diferentes, económicos (mucho depende la economía de la política) y también los que lo hicieron por motivos políticos; los sorprendería porque aun estando lejos del país tendrían la posibilidad de participar en los destinos de este.

Los que hoy se oponen al gobierno de manera frontal, también se llevarían una sorpresa porque sus actos dejarían de ser “dignos de repudio”, participarían desde sus perspectivas en la construcción del país sin que eso signifique una herejía e incluso detentarían cargos en la administración pública, en los órganos legislativos y judiciales, si esa es la voluntad de los que los eligen, se crearía entonces un marco legal en la que no estar de acuerdo con la línea oficial constituya una opción, pero que además exija justificar financiamientos y patrimonios y se condene bajo preceptos jurídicos cualquier actividad que atente contra la soberanía y la estabilidad del país.

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4 comentarios en “La vuelta de carnero.

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