Palabras para un cubano ilustre

Tomado de el blog: Desde Mi Insula 

Por: Yohan González

 

carlos

Lo confieso, llevo días tratando de poder escribir estas palabras. La noticia de la muerte de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal (1936-2014) ha impactado tanto en mí casi como fuera la muerte de un familiar cercano.

Pueden contarse con los dedos de una sola mano las veces que pude encontrarme frente a frente con él. A pesar de todo, recuerdo la primera vez que lo conocí, hace ya tres años, durante una de las actividades de la Feria Internacional del Libro en La Habana. Me sorprendió mucho la sencillez y la humildad de ese portador de la Orden de Isabel La Católica, a quien en ninguna de las ocasiones con las que coincidí con él jamás vi hacer dotes de grandeza ni de inteligencia.

Hoy, cuando quienes tuvimos el placer de vivir en su tiempo, lloramos y sentimos su partida, no dejo de sentirme con rabia en mi interior. Rabia porque se nos fue Monseñor Carlos Manuel sin que pudiera ver materializados tantos sueños y deseos por los que luchó en vida. Siento que no siga hoy, junto a Cuba, en este momento que él bautizó como “la hora de su mayor independencia en toda la historia republicana”.[1]

Vareliano de pura cepa, defendió con agudeza el ideario de ese hombre al que consideró como “Padre de nuestra cultura y artífice de la identidad común que nos reúne en esta Isla”.[2] Un padre al que nunca consideró como muerto, y de quien siempre tuvo la convicción de que “no debería reducirse a un ícono venerado”.[2]

Pocos hombres reunieron tanta historia como él, a quien la sangre lo convirtió en descendiente de dos expresidentes: Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria y primer presidente de la República de Cuba en Armas; y de Mario García Menocal, tercer presidente de la República de Cuba. A pesar de ello, nunca vivió de la gloria de su antepasados, prueba de ello es cuando expresó: (…) me enseñaron, afortunadamente, de que esa cuestión de apellidos y tal, no es como para preciarse, sería una vanagloria, pues en definitiva la gloria es del que siembra eso. Uno no es nada más que un deudor, que debe tratar de llevar ese apellido con todo lo que representa en Cuba”. [3]

Las nuevas generaciones estaremos en deuda con su labor y su obra. Estaremos en deuda con su lucha, una lucha que dedicó a sus dos pasiones: Cuba y la Iglesia.

Y tanto amó profundamente a esa Cuba que luchó porque nunca olvidásemos que ella es: “cuna que nos arropa y protege, pero es, simultáneamente, la tarea que nos llama y estimula sin cesar nuestra indoblegable nostalgia de futuridad de la Casa Cuba”.[4]

A los jóvenes nos llamó a participar, a no bajar la confianza “en un futuro promisorio en Cuba, sin necesidad de irse de ella”.[4] Por su parte, a las generaciones del ayer los llamó a “no prescindir de la confianza juvenil”[4], única forma de llegar a construir “una sociedad socialista de nuevo cuño: socialista democrática y/o participativa”.[4]

Descanse en paz Monseñor Carlos Manuel. Descanse y sépase merecedor de la condición de cubano ilustre. Descanse con la confianza de que sus discípulos, esos a quien usted nos legó su palabra y su pluma, no dejáremos de luchar por construir esa República que usted vio como una gran “Casa Cuba, el Árbol Cuba, la Nave Cuba”.[4] Descanse en paz sabiendo que, como dijo el Apóstol José Martí -ese hombre a quien usted tanto admiró-: “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.


[1] Roberto Veiga, Rafael Hernández, Julio César Guanche, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, Arturo López Levy. “Cuba: hacia un redimensionamiento  de los derechos humanos”. http://espaciolaical.org/contens/36/7289.pdf

[2] Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal. “Legado del Padre Félix Varela para  la CUBA DE HOY: Las Cartas a Elpidio”. http://espaciolaical.org/contens/esp/sd_239.pdf

[3] Carlos Manuel de Céspedes: “Cuba y la Iglesia son las dos pasiones mías”. http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/06/14/carlos-manuel-de-cespedes-cuba-y-la-iglesia-son-las-dos-pasiones-mias/

[4] Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal. Versión corregida (2013) del prólogo para el libro de autoría múltiple “Cuba Hoy. ¿Perspectiva de cambio?” http://espaciolaical.org/contens/esp/sd_244.pdf

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