Un año después

 

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Por: Norges C. Rodríguez Almiñán

Hace doce meses [1] publiqué por primera vez en este blog, pero a veces me pongo a pensar en cómo llegué hasta aquí y la memoria me lleva mucho más atrás.

Siempre fui un tipo de números, las letras nunca fueron mi fuerte, las ciencias exactas se me daban bien mientras que las otras las sacaba porque estaban en el programa (las sacaba bien, pero no me gustaban). Recuerdo que tenía, y todavía es así, una caligrafía pésima y me resultaban fastidiosas tantas reglas y conceptos que debía aprender de memoria, a pesar de todo eso me gustaba un mundo la lectura, de la mano de mis padres llegué a la literatura pero sobre todo a una colección de revistas que había en casa: “Bohemia”, “Caimán Barbudo”, “Revolución y Cultura”, “Tiempos Nuevos” (de los años de Glasnost y Perestroika), “Correo de la UNESCO” y otras que no recuerdo y que lamentablemente han ido desapareciendo. También escuchaba mucha radio, la cubana pero sobre todo en la que venía de más lejos. La Onda Corta me acompañó por esos años, escuchaba Exterior de España, Nederland, alguna colombiana o venezolana y aquella que violaba, y aun lo hace, tratados internacionales y para la que llenamos (no sé porque uso el plural acá) las ciudades de antenas interferentes en lugar de elaborar una política comunicacional creíble, coherente y aterrizada.

A internet llegué con 14 años y por esta vía continué recorriendo los mismos caminos, siempre con el recelo construido a partir de políticas incongruentes que cuestionaban, y todavía pretenden hacerlo, la pertinencia o no de acceder a información diversa y en ocasiones contrapuesta a lo políticamente “correcto”.

Desde niño fui un cuestionador inquieto de lo establecido, nunca me conformé con los intentos de convencerme que “las cosas son así y nada se puede hacer para cambiarlas”, sentencias que chocaban con lecciones en las que se me narraban las vicisitudes padecidas por cubanos, también inquietos y de otros tiempos, por intentar modificar lo modificable a su alrededor. Ya desde entonces me percataba lo desatinado que resulta la pretensión de imponer verdades únicas.

El blog llegaría de una u otra forma, llevaba mucho tiempo con ganas de contar mis inquietudes, temores, anhelos y de pasar de un actor pasivo y receptor a uno que trasmitiera ideas desde una perspectiva propia.

Pasé meses analizando el tema, los posibles riesgos, las incomprensiones y represalias en un país en el que lamentablemente se ha construido una sociedad unánime y conformista en la que toda idea revolucionaria, aunque resulte paradójico, suele ser aniquilada por quienes no la comparten y ven en ella una amenaza a sus, en ocasiones, mezquinos intereses.

El día lo escogí para celebrar (a pesar de todo) la República que aun somos y que nació en fecha similar, también para recordar a quienes una década después de ese alumbramiento decidieron reivindicar sus derechos como ciudadanos y fueron masacrados de manera brutal.

Las aprensiones me han acompañado durante estos meses en los que siempre esperé la visita de algún funcionario gris (como aquel quinquenio) para cuestionar y censurar. Pero nadie ha venido y lo celebro porque es muestra afortunada de que el gris se ha ido sustituyendo en nuestra sociedad por tonalidades más alegres, que los cambios no se han quedado, solo en lo económico muy a pesar de algunos que así lo pretenden y de todo lo que falta aún por hacer.

Familia y amigos me han acompañado en este episodio, al inicio con consejos que me convidaban a desistir de lo que según ellos constituía una actitud imprudente, y a pesar de estar de acuerdo con mis ideas creían que “exponerse” de esa manera no resolvería ni cambiaría nada porque se necesita, de acuerdo a su perspectiva, más de un golondrino para componer ese verano que tanto necesitamos. Pero la tozudez ha sido mi compañera de toda la vida y este no sería el momento de abandonarla. Continué entonces con mi empeño y con el tiempo todos han comprendido la necesidad de participar en la construcción de una mejor sociedad, de revolucionarla en el sentido amplísimo del término y alejado de los dogmas que la han anquilosado a lo largo de estos años.

Este ha sido un año extraordinario, de mucho aprendizaje y en el que he tenido la dicha de conocer seres humanos excepcionales, con gustos, anhelos e inquietudes cercanas a las mías y comprometidos, desde perspectivas diversas y hasta donde lo permiten las circunstancias, con los destinos el país.

Confío en que el próximo ciclo sea igual de provechoso y que lleguen nuevos y buenos amigos con los que espero celebrar otro aniversario en una nueva Cuba, en esa que todos anhelamos.

[1] El post debí publicarlo el 20 de mayo de 2014, fecha exacta en la que se cumple 1 año el blog, pero por “problemas técnicos” sale un día después.

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