Negrito de salir

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Por: Norges Carlos Rodriguez Almiñán.
Tú  no eres negro, en todo caso un “negrito de salir”. Tranquilo que tú pareces blanco.

La expresión la he escuchado en más de una ocasión. Se trata casi siempre de conocidos y amigos intentando “salvarme” del color de mi piel o poniéndome en un grupo en el que ser negro no significa desmerito. Dejo entonces de ser de “trajinar” como los otros negros y me convierto, gracias a la aprobación de ellos, en uno idóneo para salidas domingueras.

Expresiones como estas me han acompañado a lo largo de mis veintitantos años. Pero no son las únicas. Tengo una buena amiga, con la que estudiaba en la adolescencia  a la que alguien, que creyó éramos pareja, le recordó: “cada oveja con su pareja”. Todo aquello por el hecho tan simple de que su piel era más clara que la mía. Mi amiga dio una respuesta contundente, aun con sus 14 años, y nunca volvió a esa casa.

He tenido más de una relación interracial y es significativo como la sociedad asume, en pleno siglo XXI, el tema con una carga discriminatoria que parece estar incorporada a los comportamientos de muchos. Un grupo que te felicita: “que bien, estas adelantando la raza”. Mientras otros te comentan: “Oye pero que piolo (*) eres”  ¿No había una de tu color? Incluso en este grupo algunos llegan a calificarte de racista, asumiendo una actitud también racista.

Del otro lado, los amigos de ella le dicen: “pero estas atrasando”, “prepárate para peinar pasas” “te veo refinando petróleo”. O  comentarios cargados de morbo: ¿Te gusta el negro? No digo yo, me imagino…

En ocasiones resulta incomodo el caminar de manos por la calle, las miradas de asombro suelen acosar, a pesar de que es un fenómeno que disminuye, a cualquier pareja interracial

Pero mi generación no me parecía racista, por lo menos no como la de mis padres. La lucha con los padres es más dura. Mientras en la escuela y entre los amigos aquello era lo más normal del mundo, a la generación de mis padres les era más difícil aceptarlo.

Los míos nunca tuvieron problemas, lo que no impidió que de vez en cuando soltaran una expresión de aquellas aprendidas en otras épocas. De esas que ahora yo siempre corrijo en las conversaciones.

Pero los padres de ellas suelen ser implacables: ¿le vas a parir a un negro? Aquí no lo quiero.

Tuve una relación en la que solo me invitaron a casa de ella al cabo de los dos años. Me invitaron a comer. Aquel fue el almuerzo más tenso de mi vida, nadie hablaba el ambiente estuvo cargado hasta el final. Yo tenía mil cosas que decir que por suerte no salieron.

Quizás debí decirlas, darle una lección y recordarles que más allá de la piel y sus colores, mas allá de todo los que nos diferencia están los sentimientos, la amistad, el amor. Ese día me llené de alcohol y celebré con ella la aceptación (tolerancia) y su cumpleaños. Pero tenía una sensación extraña. No me conformaba con un almuerzo diplomático para hacer las paces.

Con este tema estoy en un nivel, en el que no veo colores, solo personas. Creo que me ha sucedió toda la vida. Lo especialistas en estos temas aseguran, que cuando las sociedades llegan a ese nivel en este y otros temas se han superado todas las formas de discriminación.

A la nuestra le falta mucho. Todavía hay quienes solo aceptan -cuando lo aceptan- a un negro si es  “de salir” o cuando es tan inteligente y educado que “parece un blanco”.

La discriminación racial es un fenómeno que acompaña a nuestra sociedad y mientras no se discuta y analice sin cortapisas nos seguirá acompañando. Pude escribir aquí sobre policías selectivos, televisión selectiva, escuelas de ballet (muy) selectivas o de un sector turístico donde visitantes y empleados tienen el mismo color de piel.

Pude denunciar el porcentaje que alguien ha impuesto en las estructura de poder y en los órganos legislativos, para que los no blancos nos sintamos mas ¿representados?

O de cómo la máxima autoridad del parlamento cubano nunca se ha pronunciado sobre esos temas, a pesar  de todo. También pude recordar a un intelectual  que hace unos meses dio su criterio sobre el tema y  “le cayeron en pandilla”. Pero no,  a veces uno necesita contar su historia.

* Piolo:  entre cubanos significa que a una persona de piel negra le atraen las de piel blanca.

Publicado primero en Cubanos por el mundo

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3 comentarios en “Negrito de salir

  1. Muy buen acercamiento de ese asuntico de racismo en Cuba. Es muy facil ser acusado de racismo un ser de piel mas oscura si toco el tema abiertamente. Uno wue de siente incomodo con el tema esta asi demostrando sus propios prejucios. Hablo con mis hermanos/ companeros cubanos del racismo que aun persiste sin temor porque tenemos que cambiar todo aue debe ser cambiado en aras de contruir una sociedad en que nuestros hijos no tendran que escuchar insultos como negro mono o no tienen que experimentar cenas tensas como descrito aqui. Es solo por enfrentar la fea realidad que luchamos en contra de ella. Buen comentario.

  2. Queda muy bien expuesto el racismo en Cuba en esta publicación. A quién no se le ha acelerado el corazón cuando caminando por la calle se da cuenta que la sombra oscura que percibe a su lado es la de un “negro”, aunque sea “de salir”, temiendo mirar hacia atrás para evitar conflictos mayores. Aunque no se manifiesten de forma explícita, es un problema que EXISTE!!!!!!! y como muchas otras cosas son camuflajeadas como “jaranas del cubano”. Nunca escaparemos de nuestra idiosincrasia.

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