Entrevista a Daniel Sepulveda en Oncuba

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Hace unos días Taylor y yo fuimos invitados a una cena con una delegación de funcionarios del gobierno de Estados Unidos de América, académicos y empresarios de ese país, vinculando al mundo de las TIC, que visitaban la isla para dialogar con las autoridades cubanas. A la cena también fueron invitados algunos jóvenes emprendedores que se dedican al desarrollo de aplicaciones para móviles y sitios web. Entre los integrantes de esta delegación estuvo Daniel Sepulveda, que se desempeña en el cargo de Subsecretario Adjunto de Estado y Coordinador para la Política Internacional de las Comunicaciones y la Información de Estados Unidos de América y que visita por segunda vez nuestro país. También integró esta delegación Tom Wheeler, Presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones. Con ambos funcionarios, Daniel y Tom, tuvimos el placer de conversar durante casi 3 horas sobre las nuevas tecnologías, la informática y las telecomunicaciones, pero también sobre la política internacional y el histórico proceso de deshielo de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos de América.

De lo conversado en esa cena pienso escribir en otro momento, pero hoy quiero compartir con los lectores del blog una excelente entrevista que le realizara, para OnCuba, la profesora Milena Recio a Daniel Sepulveda con motivo de su visita.

Considero que este es el momento preciso de dejar atrás la desconfianza y aprovechar esta oportunidad para desarrollar este sector en nuestro país. Hoy el acceso a las nuevas tecnologías juega un papel transversal en el desarrollo de las economías y de las sociedades, negar esto y no darle a este tema la prioridad que se merece, es como pretender desarrollar un país, en la primera década del siglo XX, sin electricidad y sin ferrocarril.

Es probable  que dar este paso suponga retos para quienes gobiernan el país actualmente, porque además de ayudar en la esfera económica, es evidente que esto tendrá un impacto positivo en temas como la participación ciudadana, el acceso a la información, la redición de cuenta o la libre expresión.  Pero esa situación lo único que demuestra es que el “upgrade”  que necesitamos no es solo tecnológico, que vamos a requerir que se actualicen también los modos en los que se gobierna y que estos, al igual que los niveles de penetración de Internet,  se parezcan mas a los de otras latitudes.

Aquí va la entrevista:

Daniel Sepúlveda: “Un cable entre Miami y La Habana ayudará a sanar”

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Daniel Sepúlveda, subsecretario adjunto de Estado y coordinador para la Política Internacional de las Comunicaciones y la Información de los Estados Unidos. Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

Por Milena Recio

Esta ha sido su segunda visita a la isla. Daniel Sepúlveda, subsecretario adjunto de Estado y coordinador para la Política Internacional de las Comunicaciones y la Información de EE. UU., es uno de los pioneros de la normalización entre Cuba y EE. UU. Hace casi un año encabezó la primera delegación de su gobierno comisionada para dialogar sobre telecomunicaciones con las autoridades cubanas.

No por casualidad este tema consiguió un punto priorizado en la agenda bilateral. Ambos países tienen mucho interés en estos asuntos, aunque al parecer desde perspectivas distintas. No obstante, dan la impresión de saber que están llamados a conseguir resultados. El público tiene una gran expectativa y espera transformaciones rápidas. Solo la cuarta parte de la población cubana tiene acceso a redes, según cifras oficiales, y predominan conexiones lentas. Pocos cubanos pueden conectarse a Internet desde sus residencias.

Al finalizar aquel primer encuentro en 2015, el gobierno cubano declaró que se exploraron formas de “implementar las modificaciones a la aplicación del bloqueo en materia de telecomunicaciones y las restricciones que aún se mantienen en vigor”. En la Isla se insiste en que los problemas de infraestructura y falta de financiamiento del sector son consecuencia directa del bloqueo económico de EE. UU. contra Cuba.

Sepúlveda, por su parte, recordó que hace un año, en la mesa de diálogo, se abordaron “los cambios regulatorios y legales que habíamos hecho” a pocos meses de la decisión ejecutiva de normalización con Cuba.

“Explicamos nuestro sistema de gobierno y nuestra estructura legal para el intercambio comercial, particularmente en tecnologías y telecomunicaciones, con el objetivo de que las entidades comerciales cubanas —en este caso ETECSA— y las entidades de telecomunicaciones y tecnología de EE. UU. trabajaran juntas para conectar al pueblo de Cuba al Internet global.”

Casi 12 meses después, Sepúlveda ha regresado a La Habana con los mismos propósitos. Vino acompañado esta vez, no solo por funcionarios de relaciones internacionales de su gobierno, sino también por académicos, el líder de una asociación de compañías de tecnología y telecomunicaciones, dos ejecutivos empresariales y Tom Wheeler (D), presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés).

Wheeler es el decisor de más alto rango en EE. UU. acerca de estos temas. La FCC define y regula las políticas de telecomunicaciones a nivel nacional. “Vino para intercambiar ideas sobre qué es lo que hace falta, desde el punto de vista de las políticas, para incentivar la inversión en la infraestructura necesaria de Internet”, dijo Sepúlveda.

“Tuvimos algunos días de reuniones con el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, con el Ministro de Comunicaciones, con la Presidenta de ETECSA. Además de eso yo me reuní con blogueros independientes. Compartimos en una cena agradable y hablamos sobre el futuro de Cuba desde su punto de vista, y sobre Internet. Participé además en dos eventos en universidades cubanas —Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría y la Universidad de Ciencias Informáticas— donde hablamos con estudiantes y profesores sobre nuestro interés en esta área. Ese es, más o menos, el modelo que seguimos en otras partes del mundo en mi trabajo bilateral con otros países.”

Desde esa primera vista a Cuba en marzo de 2015 a acá, ¿qué balance hace Ud. sobre la gestión del acercamiento? Hay quienes piensan que los pasos concretos y los avances no han llegado a la velocidad deseable.

Bueno, los estadounidenses son personas impacientes. Nosotros estamos acostumbrados a que cuando se da la voz de arrancada la gente se mueve. Y esta es un área comercial complicada. Hay que tener en cuenta que hasta hace poco el comercio no estaba permitido entre nuestros países, ni en esta ni en ninguna otra área.

¿Qué ha pasado desde la apertura? Se han firmado dos, quizás tres contratos importantes, entre ETECSA y empresas norteamericanas, para facilitar que cuando alguien viaje a Cuba desde EE. UU. pueda seguir comunicándose. Para eso, las empresas estadounidenses, ya sean Verizon o Sprint, le pagan a ETECSA para poder realizar el servicio de roaming. Y ese es el primer paso.

Más allá de eso —y esto es algo que los cubanos han hecho por su cuenta— está la ampliación de los puntos WiFi, y la reducción de los precios de acceso a Internet en Cuba. Así que nosotros estamos empujando para que haya más medidas independientes de ese tipo.

Estamos incentivando para que se hagan otro par de cosas: una es el análisis y las perspectivas favorables de un cable submarino para Internet entre Miami y La Habana. Y ya hay varias propuestas ante el gobierno cubano para hacer eso.

Nuestros colegas en Cuba dicen que ya tienen un cable submarino que viene de Venezuela a Cuba, y nosotros, y creo que la mayoría de los expertos, técnicos e ingenieros, estarán de acuerdo en que tener un cable de Miami a la Habana sería útil, tanto por cuestiones de redundancia, para reducir la latencia, y también en caso de alguna emergencia. Las comunicaciones serían mucho más eficientes si vienen de Miami que si vienen de Venezuela. Sobre eso sostuvimos una conversación.

Luego, una vez que un cable tocase Cuba, se tiene que hablar de la infraestructura en la Isla, y nos gustaría ver qué capacidad y qué interés tiene ETECSA de participar en iniciativas mixtas con empresas especializadas en la instalación de torres celulares o en desplegar redes inalámbricas de manera tal que se pueda tomar la columna vertebral de las operaciones de ETECSA y desarrollarla más de conjunto entre esta y cualquier otra telefónica.

Y saltarse tecnologías. Porque ahora mismo ustedes están en una tecnología de segunda generación; ustedes se pueden saltar la tercera generación, ir directo a tecnologías de cuarta generación, y hay empresas que pueden y quieren ayudarles a hacer eso. Para ello hay que permitir cierto grado de competencia, permitir cierto grado de inversión extranjera directa, y ser abiertos y estar dispuestos a participar en iniciativas mixtas para conseguirlo.

Lo único que podemos hacer es mostrarles el trabajo que hemos hecho en otras partes del mundo. Los modelos existen. República Dominicana existe y está conectando a mucha más gente que Cuba, Vietnam existe y está conectando muchísima más gente que Cuba. Hay modelos y mecanismos que ustedes pueden usar para avanzar con este despliegue y garantizar la modernización de las comunicaciones y que la gente tenga acceso a esas comunicaciones.

¿Cómo usted evalúa el ánimo de las autoridades cubanas para llegar a soluciones conjuntas con empresas de EE. UU.? ¿Cree usted que podrían estar más interesadas en encontrar partners en otros países?

Yo no soy un funcionario comercial, no estoy aquí para vender nada. Estoy aquí para hablar de políticas públicas. Así que, sea quien sea el que ellos elijan para asociarse, necesitan una política que permita que ETECSA abra su infraestructura a otros socios y competidores. Eso no existe hoy.

En mis interacciones con el viceministro Jorge Luis Perdomo Di-Lella y con ETECSA, he percibido que ellos están abiertos a las conversaciones; es solo que va a ser una conversación muy lenta. Y en EE. UU. no estamos acostumbrados a ese ritmo de avance. Pero repito, yo respeto eso, ellos tienen derecho a avanzar al ritmo que quieran.

Yo sí tengo cierto sentido de premura porque mi gobierno, el del presidente Obama, está llegando a su final, y yo soy un funcionario designado así que cuando este gobierno llegue a su fin también llega a su fin mi puesto. Y quiero asegurarme de que estoy haciendo todo lo que puedo mientras el presidente Obama sea Presidente para hacer que las aperturas que hemos podido lograr bajo nuestra legislación queden y tengan éxito. Eso nos ayudará a alcanzar un mayor acercamiento.

Hace pocos días se dio a conocer por parte de la FCC que Cuba saldría de una Lista de Exclusión y que con ello el gobierno de Estados Unidos, abría la puerta para que compañías de telecomunicaciones puedan proporcionar servicios de telefonía e Internet a Cuba desde infraestructuras establecidas en su territorio. Este paso aligera ciertos muros, quita obstáculos, pero quisiera que de primera mano Ud. nos explicara cuáles serían las consecuencias que podría tener en el corto plazo esta decisión.

Si no hubiésemos hecho eso, las empresas tendrían que pedir autorización a la FCC para entrar en negocios directos con ETECSA y ahora ya no. Así que eso lo que hizo fue simplemente eliminar del sistema un paso burocrático del proceso. Pero más importante aún es que es una señal del gobierno a la industria de que queremos que interactúen con Cuba. Queremos que la Isla y su pueblo se conecten, no solamente con nosotros, sino con todo el Internet global y todo lo que eso implica, para objetivos de desarrollo, por el bienestar de todo el hemisferio. Y porque nosotros tenemos un compromiso internacional de ayudar a conectar a todos los habitantes del planeta.

Existe, como Ud. sabe, cierta percepción de riesgo acerca de que las telecomunicaciones podrían utilizarse para la intervención en la soberanía de Cuba. ¿Es posible que esas prevenciones, compartidas tanto en Cuba como en ciertos sectores en EE. UU., puedan frenar u obstaculizar iniciativas que mejoren las posibilidades de conexión de Cuba a Internet?

Es un problema de confianza. Confianza del gobierno cubano en nosotros como gobierno, y confianza en nuestras empresas, o proveedores de telecomunicaciones; y confianza del pueblo en nosotros como gobierno y en nuestras empresas. Ese es el primer obstáculo que tenemos para poder avanzar.

Lo que nosotros les decimos es que no hay nada que temer en abrirse a Internet. La cultura y la soberanía no están en riesgo. Cuba va a seguir siendo Cuba. El pueblo de Cuba es el único que puede decidir su futuro. Los franceses no son menos franceses por estar conectados a Internet. Son más franceses cada día que pasa.

Siempre va a haber cierto grado de incertidumbre sobre el cambio pero puedo decirte que nosotros y nuestro pueblo nos hemos beneficiado muchísimo con el acceso a Internet. Y lo hemos visto en todo el mundo y en el hemisferio.

Chile tiene 72 por ciento de penetración de Internet. Eso es casi tan alto como EE. UU. Quizás no se puede comparar con Cuba por su situación económica. Pero, Haití está mejor conectado que Cuba y Haití es más pobre que Cuba. República Dominicana está muchísimo mejor conectada que Cuba. Jamaica está mucho mejor conectada.

Cuba es el país menos conectado de todo el hemisferio, por amplio margen. Y eso no es por el embargo, no es por la tecnología y no es por cuestiones de dinero: es el resultado de una política pública. Y hay ejemplos claros de mecanismos alternativos para administrar la infraestructura de telecomunicaciones (de un país) para conseguir mejores resultados, incluso en países con sistemas políticos y económicos diferentes del nuestro. Vietnam, Myanmar, Ecuador, Bolivia…

Usted afirma que el bloqueo no ha sido responsable de esta situación…

Eso no es lo que estoy diciendo. El embargo sí limitó durante muchos años muchas maneras en que las empresas norteamericanas podían haber ayudado o trabajado con empresas cubanas para ampliar el acceso en la Isla y eso limitó las capacidades del pueblo cubano, no era una barrera definitiva, sino una limitación. Cuba trabajó en algún momento con una empresa italiana en una iniciativa mixta. Ellos pueden trabajar con cualquier empresa europea, latinoamericana. Así que no fue una barrera determinante pero sin dudas fue una limitante. Hemos eliminado esa limitante en este sector muy en específico, y estamos solicitando y estimulando el trabajo y la colaboración por lograr conectar a la Isla.

En 2009 el presidente Obama firmó un memorandum dirigido a “promover la democracia y los derechos humanos en Cuba” mediante el cual permitía, o prácticamente exhortaba, a las empresas a que comenzaran a acercarse a Cuba para “establecer acuerdos encaminados a crear las instalaciones de telecomunicaciones por satélite y fibra óptica que enlacen a EE. UU. y Cuba”… Hubo, al parecer, algunos intentos. Por ejemplo, se conoció que TeleCuba Communications, Inc. aseguró haber obtenido una licencia de OFAC para construir un enlace de 110 millas desde Cayo Hueso a La Habana, por un costo de 18 millones de dólares y que estaría listo para 2011. Según lo que trascendió en la prensa de entonces los propios mecanismos del bloqueo impidieron que esto fructificara…

No. Eso no es correcto. Hubo una apertura en 2009 respecto a algunas de las regulaciones en el área de la tecnología y las telecomunicaciones. Pero eso no fue nada comparado con lo que hemos hecho desde el discurso que hizo el Presidente sobre un cambio de política hacia Cuba que incluye más cambios regulatorios considerables que permiten muy específicamente a las compañías de telecomunicaciones de EE. UU. entrar en negocios con ETECSA, que es una empresa estatal. Es la única empresa estatal con la que nuestras leyes permiten comerciar directamente. Eso es un cambio enorme. ETECSA nunca ha aprobado un cable submarino Miami-Habana. Nunca. Ni ahora ni en 2009. Y es ETECSA la única que tiene el poder de hacer eso. Es completamente legal, sería bueno para Internet, sería bueno para el futuro de las relaciones. Y lo que nos han dicho es que están abiertos al concepto, quieren ver propuestas escritas, quieren saber que va a funcionar y quieren tener confianza en nosotros para estar seguros de que eso va a avanzar y nosotros vamos a trabajar para fomentar esa confianza.

¿Cómo valora Ud. la relación que podría haber entre el despliegue de la conectividad a Internet en Cuba y las posibilidades de que la economía de la Isla pueda superar, o al menos comenzar a superar, su larga y profunda crisis económica?

El gobierno cubano nos ha comunicado que tienen once áreas priorizadas para la inversión extranjera: agricultura, minería, transporte, salud, biotecnología, y hay otras más… Las telecomunicaciones no son una de esas áreas priorizadas, las tecnologías y las telecomunicaciones no son un sector priorizado. Y eso está bien. Cada gobierno tiene su propio derecho de desarrollar su economía de la forma en que estime conveniente. Lo que yo les he dicho a mis colegas en Cuba es lo siguiente: si ustedes quieren que su agricultura tenga resultados, si quieren que los hospitales brinden buenos servicios médicos, y si quieren que la gente no se enferme, todo eso tiene que estar conectado con la información necesaria para tener éxito.

La Internet y las telecomunicaciones son fundamentales. Afectan todos los aspectos de la economía y todos los países del mundo están desarrollándose partiendo de esa premisa. Hemos pasado de una sociedad industrial a una sociedad de la información, que para una Isla es algo grandioso porque en una Isla no tienes gente suficiente para ser una potencia industrial. No puedes fabricar, desarrollar y distribuir autos por el mundo, pero sí tienes gente suficiente e inteligencia suficiente para exportar ideas y servicios, pero necesitas un vehículo para exportar esas ideas y servicios. Y el vehículo que existe es el Internet global, y si no estás conectado no puedes ser competitivo, no puedes crear empleos, no puedes generar oportunidad y estás desperdiciando talento, el talento evidente que existe en esta Isla, la creatividad, la belleza de este país podría ser una fuerza en el mundo, pero necesitas un mecanismo para mostrarle eso al mundo, para interactuar con el mundo en negocios, y en intercambios de ideas e información, y el vehículo que tenemos para eso es nuestro sistema global de comunicaciones.

Hace poco Ud. mencionaba que quería hacer cuanto estuviera a su alcance mientras sea Obama el presidente de EE. UU….

Y después también seguiré trabajando, pero no voy a estar en el gobierno.

Lo que quiero enfatizar es que para todo esto hay un deadline, con las próximas elecciones en EE. UU. Algunos piensan que ante un nuevo gobierno, sea republicano, o aún siendo demócrata, puedan revertirse algunas de estas políticas, o por lo menos podría ocurrir que no se le ponga la misma energía al cambio. ¿Qué expectativas cree Ud. que podríamos tener?

Lo que yo sé es lo que puedo controlar y lo que mi Presidente le puede ordenar hacer a su gobierno. Así que el próximo gobierno… Yo creo que sería muy difícil revertir realmente las medidas que ha tomado el Presidente, pero no sería tan difícil demorarlas o dejar de avanzar en ellas, en dependencia de cuánta prioridad tenga para el próximo Presidente y para los funcionarios encargados de asistirle en estas áreas de políticas públicas.

El presidente Obama ha extendido la mano de los EE. UU. hacia Cuba, y en este momento estamos esperando que Cuba extienda la suya en respuesta. Nuestra gente quiere venir aquí, nuestras empresas y nuestros académicos, nuestros científicos y tecnólogos, en especial la comunidad tecnológica; quieren trabajar aquí y compartir lo que saben con el pueblo cubano y ayudar a construir una sociedad de la información aquí en Cuba, una comunidad tecnológica aquí, que será cubana, funcionará en su propia manera, pero lo mínimo es conectarse.

Y lo que estamos pidiéndole al gobierno cubano y a nuestros colegas en Cuba es que sientan ese sentido de premura, y que trabajen con nosotros. Me dejaron muy claro que todavía están frustrados, que todavía no están contentos con nosotros, que ellos creen que nosotros podríamos y deberíamos estar haciendo mucho más, y lo que les he dicho es: “Saquémosle el mayor provecho a lo que estamos haciendo, de manera tal que podamos avanzar más a partir de ahí. Si no, va a ser muy difícil convencer a la gente de que se arriesguen a seguir abriéndose.”

Vamos a tener que seguir conversando sobre esto. Yo he viajado el mundo entero, es un honor y un placer poder viajar por todo el mundo. Mis padres nacieron en Chile, y yo me siento muy cómodo aquí, hablando en español, me gusta la música, me gusta la comida, siento que son muy hospitalarios. A nivel personal yo siento que con la gente con la que me he sentado a la mesa, si fuera cuestión de decidir entre nosotros, podríamos encontrar una solución. Así que solo necesitamos seguir intentándolo, necesitamos seguir trabajando en eso.

Aunque no existe confirmación oficial, se dice que el presidente Obama podría venir a Cuba en marzo próximo. Antes de que se concretase esta posibilidad, en una fecha tan cercana, ¿cree Ud. que habría algo más que mostrar como resultado de estos diálogos sobre telecomunicaciones entre Cuba y EE. UU.? ¿Alguna novedad como prólogo de esa visita?

No sé si el Presidente va a venir. Pero venga o no, vamos a seguir trabajando en estos temas. Por ejemplo, Cisco organiza algo que se llama NetAcademies, donde se asocian con universidades en otros países del mundo y organizan talleres para certificar a estudiantes y profesores en Sistemas CISCO, para que sean operadores certificados de esos sistemas, y a su vez pueden capacitar a otros para que hagan lo mismo. Uno de los proyectos que estamos trabajando es una conversación entre CISCO y la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) sobre cómo fundar una de esas academias aquí, y a mí me gustaría mucho regresar para cuando eso esté listo.

También me encantaría venir aquí el día que se corte la cinta roja inaugural del cable de conexión Miami-Habana. Creo que sería una conexión psicológica y física entre los dos países. Antes del embargo hubo un cable telefónico de AT&T. Necesitamos restablecer ese vínculo físico, no solo porque será de beneficio para Internet, no solo porque tenga sentido desde el punto de vista tecnológico e ingenieril, sino porque ayudará a sanar. Será una señal física de estar sanando. Así que vamos a seguir defendiendo ese argumento y ver qué pasa.

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