Políticas públicas, telecomunicaciones y participación ciudadana.

Estándar

Por: Norges C. Rodríguez Almiñán

Creo firmemente que mirar a nuestro alrededor nos ayuda a tener una perspectiva ancha de la realidad, por eso pretendo ir  compartiendo información de cómo en nuestra región se comporta el tema del acceso a las TIC, sobre cuáles son las políticas públicas, leyes y propuestas ciudadanas relacionadas con este tema.

En varios países de Latinoamérica se ha legislado sobre Telecomunicaciones y los gobiernos elaboran políticas y  planes sobre el tema. Muchas veces se implementan respetando lo planificado y  en otros casos no sucede así, pero la ciudadanía, por lo general, posee las herramientas para reclamar, si fuera necesario, que se cumpla lo legislado o que se lleven a cabo en los plazos acordados los planes que conciben los gobiernos.

El caso de Costa Rica llama la atención porque hasta 2007 el país se caracterizaba por tener un monopolio estatal de telecomunicaciones que lideraba el Instituto Costarricense de Electricidad . En esta etapa, respecto a otros países del área, Costa Rica poseía un significativo atraso tecnológico.

A partir de 2007 se realiza una apertura del sector permitiendo que compitieran varias empresas, esta decisión trajo como consecuencia que se potenciara el acceso a servicios novedosos y que el cliente tuviera la posibilidad de escoger entre varios proveedores. La apertura, que vino acompañada de un marco legislativo, dinamizó el sector, pero a pesar de ello, 7 años después aún quedaban algunos retos que superar por lo que el gobierno elaboró una propuesta de plan que en 2014 se sometió a consulta pública para que la ciudadanía enviara recomendaciones que luego serían tomada en cuenta para la elaboración del Plan  Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2015-2021. “Costa Rica un país conectado”.

anexo1 plan costa rica

 Guía para enviar consulta al Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2015-2021 de Costa Rica.

 

Este plan está constituido por 3 pilares fundamentales: el Gobierno Electrónico y Transparente, Economía Digital e Inclusión Digital  y para cada uno propone metas específicas con las fechas en las que estas deben alcanzarse y está apoyado una Ley General de Telecomunicaciones, previamente aprobada por la instancia legislativa de dicho país.

Quienes gobiernan Cuba ahora y quienes lo hagan en los próximos años necesitaran inexorablemente fomentar el desarrollo de las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones. No es posible hoy, en pleno siglo XXI, alcanzar prosperidad económica y desarrollo social desestimando las potencialidades que ofrecen estas tecnologías. La mejor manera de hacerlo es proyectando, trazando políticas congruentes y observando qué se ha hecho en países que se parecen al nuestro. También es necesario legislar al respecto y hacer partícipe a la ciudadanía de todo el proceso, para que quienes no forman parte del gobierno, pero deben sentirse representado por este, puedan aportar ideas y luego comprobar en qué medida se cumplen los planes acordados y si es necesario denunciar, dado el caso, alguna irregularidad.

La filtrada hace unas semanas (que aún no ha sido confirmada o desmentida por ninguna instancia) muestra que hay movimientos al respecto. Este documento de 19 páginas es un “Resumen Ejecutivo” de un documento original de 83 páginas y constituye:

“(…) la línea de política a seguir para el desarrollo de la infraestructura que servirá de soporte a la implementación de la Política Integral para el perfeccionamiento de la Informatización de la sociedad en Cuba”  

Tal parece que además de la Estrategia/Resumen Ejecutivo existe una “Política Integral”  de la que la ciudadanía tampoco conoce nada.

Otro aspecto interesante que muestra este documento filtrado es que al parecer se está preparando, desde el Ministerio de Comunicaciones,  una ley sobre el tema,  lo que se deja claro en el apartado “Marco Legal. Vinculación con las Políticas del País”:

“(…)En la actualidad, como parte de la implementación de la Política Integral para el perfeccionamiento de la Informatización de la sociedad en Cuba, el Ministerio de Comunicaciones elabora un conjunto de normativas jurídicas relacionadas con la banda ancha en particular la Ley de Telecomunicaciones/TIC y el Decreto Ley de Informática/TIC y sus normativas complementarias.”

Cuba debió tener una Ley de Telecomunicaciones desde 2011, esto fue anunciado por un funcionario del entonces Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC), en el marco de la XIV Convención Internacional Informática 2011, a la que fue invitado el Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, y en medio del entusiasmo generado por la conexión del archipiélago cubano al primer cable submarino de fibra óptica, procedente de Venezuela. Luego de esto nunca más se volvió a mencionar nada respecto a dicha Ley.

En este tema, como en otros, los niveles de secretismo que caracterizan las prácticas del gobierno de Cuba deben desaparecer y ser sustituidos, para bien del desarrollo presente y futuro del país, por maneras más horizontales y transparentes de administrar la cosa pública.

En la región hay muchos ejemplos de “buenas prácticas” gubernamentales sobre este tema (también sobre otros), incluso en países cuyos gobiernos son cercanos al actual gobierno cubano.

Segundo Aniversario

Estándar

image

Por: Norges C. Rodríguez Almiñán.

Hoy 20 de mayo de 2015 se cumplen dos años de que escribiera por primera vez en este blog. Hace un año hice un resumen de mis primeros 12 meses escribiendo sandeces por esta via, pero en aquella ocasión me preparé con tiempo para la ocasión y pude hasta elaborar un collage de fotos con momentos relevantes de ese período.
Pero este año no me ya dado tiempo ni a escribir,  estas líneas las tecleo en mi móvil mientras voy en el ómnibus.
Pero creo que eso de no ajustarse a la fecha no es un problema acá,  porque como bien se explica en la foto, que es de la dulcería estatal de Regla, el cumpleaños se puede celebrar hasta 15 dias después de la fecha señalada.
De todas maneras no debo dejar de mencionar algunas cosas importantes que me sucedieron este año y que, creo yo, se las debo al blog. Una fue cruzar el Océano Atlántico por primera vez, otra fue llenarme de coraje y atreverme a asumir mi preferencia sexual y en ese camino conocer además a una persona especial que ahora me acompaña y desanda por los mismos senderos que yo. En este período también crucé otro trozo de océano, ese que separa a Cuba de los Estados Unidos de América (el Yuma le dicen mis compatriotas, la gente de la calle. También me dicen: ¿!!!Y no te quedaste¡¡¡?)
Luego sucedieron mas cosas, supe que como es estar desempleado en Cuba, por un tecnicismo profesional  y que se puede ir a Panamá y regresar sin conocer el Canal.

Veremos que sucede en el próximo ciclo, quizás ya esa dulcería de Regla sea una Cooperativa no Agropecuaria y desde su página web se pueda reservar con horas de antelación un Cake de cumpleaños y a mi se me acabarían las razones para no escribir con tiempo el post sobre mi aniversario.

Porque había chocolate, pero pedí fresa.

Estándar

Fresa-y-chocolate-2

Por: Norges C. Rodríguez Almiñán

Indudablemente la historia cinematográfica de este país, reserva un capítulo especial para la adaptación del cuento de Senel Paz “El lobo, el bosque y el hombre nuevo”.
En 1993, cuando se estrena la película, el país atravesaba por uno de los periodos más difíciles (especial por lo penoso) de su historia. Solos, sin “padrinos”, sin “protectores-tutores” o “amigos fraternales” por primera vez en siglos y en medio de una crisis económica devastadora.
Fresa y Chocolate, su guión y el cuento de Senel recordaba entonces lo que ya muchos sabían, que el alineamiento a ese socialismo, que como diría alguien no era real ni mucho menos socialista, mucho daño hizo y que había trastocado todo lo auténtico y valedero de un proyecto que enamoró a muchos alrededor del mundo.
Parecía entonces que ese sería un nuevo comienzo, un punto de partida para construir, a pesar de las adversidades, un proyecto de país en el que desaparecieran las sospechas, los agentes vigilantes, la desconfianza, la discriminación hacia lo diferente, en el que la justicia social no solo se limitara al acceso universal a servicios básicos y tambien contemplara los derechos individuales de los cubanos.
En diciembre de 1993 yo apenas tenía 6 años y es evidente que no recuerdo mucho del estreno del largometraje. Vi la película hace pocos años cuando por primera vez se trasmitió por la televisión en Cuba. Ahora la tengo en una selección de cine cubano en mi computadora. Hace unos días la vi nuevamente y tuve la sensación de que a pesar de los años y las transformaciones muy poco había cambiado -al menos no todo lo que yo esperaría- en los últimos 20 años.
La sospecha promete no abandonarnos, los comisarios pagados, reclutados o voluntarios continuan menoscabando lo auténtico, cuestionando y paramentando lo que es o no correcto (¿revolucionario?). ¿Y La prensa?, bien gracias. La prensa sigue haciendo propaganda, de la mala, a pesar de los discursos que prometen cambios. La mala gastronomía, aunque parece abandonarnos, no lo hace del todo y aun con los nuevos actores económicos se repiten prácticas ineficientes. El irrespeto al Derecho y sobre todo a ese que lo humano suele adjetivarlo, tambien promete no abandonarnos.
Conozco a varios que han renunciado al silencio y al acatamiento ciego y oportunista de las decisiones de quienes llevan las riendas del país y por ello han sido cuestionados con argumentos que se alejan de los preceptos de la justicia social, del compromiso ciudadano, de los anhelos de construir un país mejor y que tienen más que ver con el “dejar las cosas como están”, buscar resolver problemas particulares y olvidar a quienes no los tienen resueltos. Incluso se de algunos a los que les han disfrazado de “advertencias”, prácticas que se acercan más a las amenazas y a la intimidación y que se han dirigido a personas a las que no se les puede poner, ni por asomo, el manido calificativo de “pagados por el imperialismo” (en este caso el “yanqui” porque existe mas de uno en esta aldea global en la que vivimos). Todo esto en un contexto en el que el actual Presidente de la República -que en su momento fue activo cuestionador de su realidad- llama la crítica (sin mencionar las causas de la actual falta de crítica) y dialoga con enemigos (¿imperiales?) históricos.
Asoma pues el fantasma de la demagogia, el doble discurso, la hipocresía o en su defecto –según me dicen algunos y espero que así sea– el de una lucha dentro del poder entre “conservadores” y “menos conservadores”.
Esos valores morales que en estos dias se clama por su rescate (a veces como consigna barata), nunca regresarán a nuestra sociedad mientras continuemos por esa senda, aplaudiendo al que calla y cuestionando, amenazando e intimidando al que no lo hace. La doble moral perpetuará su enquiste en nuestra realidad como un cáncer -con diagnóstico cercano a la metástasis- si no hacemos algo pronto.
El Diego de Senel y Titón pidió otro sabor de helado, ese que para algunos no se ajustaba a lo “correcto”. Sería bueno entonces que comencemos (o comience el que aun no lo hace) a comprender la necesidad de que, aun cuando Coopelia venda chocolate, se pueda pedir fresa. Y así cada dia menos “Diegos” tengan la dolorosa necesidad de abandonar el barco, el proyecto de pais, la Casa Cuba (la de Monseñor), la Patria.

Disidentes…

Estándar

Norges Carlos Rodriguez Almiñan:

Disentir es Chevere:

Originalmente publicado en Vísperas:

13_saavedra

Lázaro Saavedra. Premio Nacional de Artes Plásticas.

(…) La disidencia es una actitud que no necesariamente está dirigida contra algo, sino que más bien implica un desacuerdo o una distancia tomada con un poder o una autoridad política. No entra forzosamente en conflicto directo, sino que se aleja, busca otras vías o espacios de legitimidad (…)
tomado de Wikipedia.

Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

En cuba atendiendo a lo antes expuesto, disentir es una práctica muy común…
Desde la mesa de la casa; a la hora de los alimentos, en la esquina; conversando desenfadadamente con los amigos, en una cola; ya sea para comprar el pan o para tomar el ómnibus, en cualquiera de los escenarios de la cotidianeidad; es normal disentir, tan normal, que nos olvidamos que el calificativo para definir nuestros reclamos es precisamente ese, también el miedo al vocablo nos ha conllevado a no sentirlo adecuado para…

Ver original 574 palabras más