Segundo Aniversario

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Por: Norges C. Rodríguez Almiñán.

Hoy 20 de mayo de 2015 se cumplen dos años de que escribiera por primera vez en este blog. Hace un año hice un resumen de mis primeros 12 meses escribiendo sandeces por esta via, pero en aquella ocasión me preparé con tiempo para la ocasión y pude hasta elaborar un collage de fotos con momentos relevantes de ese período.
Pero este año no me ya dado tiempo ni a escribir,  estas líneas las tecleo en mi móvil mientras voy en el ómnibus.
Pero creo que eso de no ajustarse a la fecha no es un problema acá,  porque como bien se explica en la foto, que es de la dulcería estatal de Regla, el cumpleaños se puede celebrar hasta 15 dias después de la fecha señalada.
De todas maneras no debo dejar de mencionar algunas cosas importantes que me sucedieron este año y que, creo yo, se las debo al blog. Una fue cruzar el Océano Atlántico por primera vez, otra fue llenarme de coraje y atreverme a asumir mi preferencia sexual y en ese camino conocer además a una persona especial que ahora me acompaña y desanda por los mismos senderos que yo. En este período también crucé otro trozo de océano, ese que separa a Cuba de los Estados Unidos de América (el Yuma le dicen mis compatriotas, la gente de la calle. También me dicen: ¿!!!Y no te quedaste¡¡¡?)
Luego sucedieron mas cosas, supe que como es estar desempleado en Cuba, por un tecnicismo profesional  y que se puede ir a Panamá y regresar sin conocer el Canal.

Veremos que sucede en el próximo ciclo, quizás ya esa dulcería de Regla sea una Cooperativa no Agropecuaria y desde su página web se pueda reservar con horas de antelación un Cake de cumpleaños y a mi se me acabarían las razones para no escribir con tiempo el post sobre mi aniversario.

Porque había chocolate, pero pedí fresa.

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Fresa-y-chocolate-2

Por: Norges C. Rodríguez Almiñán

Indudablemente la historia cinematográfica de este país, reserva un capítulo especial para la adaptación del cuento de Senel Paz “El lobo, el bosque y el hombre nuevo”.
En 1993, cuando se estrena la película, el país atravesaba por uno de los periodos más difíciles (especial por lo penoso) de su historia. Solos, sin “padrinos”, sin “protectores-tutores” o “amigos fraternales” por primera vez en siglos y en medio de una crisis económica devastadora.
Fresa y Chocolate, su guión y el cuento de Senel recordaba entonces lo que ya muchos sabían, que el alineamiento a ese socialismo, que como diría alguien no era real ni mucho menos socialista, mucho daño hizo y que había trastocado todo lo auténtico y valedero de un proyecto que enamoró a muchos alrededor del mundo.
Parecía entonces que ese sería un nuevo comienzo, un punto de partida para construir, a pesar de las adversidades, un proyecto de país en el que desaparecieran las sospechas, los agentes vigilantes, la desconfianza, la discriminación hacia lo diferente, en el que la justicia social no solo se limitara al acceso universal a servicios básicos y tambien contemplara los derechos individuales de los cubanos.
En diciembre de 1993 yo apenas tenía 6 años y es evidente que no recuerdo mucho del estreno del largometraje. Vi la película hace pocos años cuando por primera vez se trasmitió por la televisión en Cuba. Ahora la tengo en una selección de cine cubano en mi computadora. Hace unos días la vi nuevamente y tuve la sensación de que a pesar de los años y las transformaciones muy poco había cambiado -al menos no todo lo que yo esperaría- en los últimos 20 años.
La sospecha promete no abandonarnos, los comisarios pagados, reclutados o voluntarios continuan menoscabando lo auténtico, cuestionando y paramentando lo que es o no correcto (¿revolucionario?). ¿Y La prensa?, bien gracias. La prensa sigue haciendo propaganda, de la mala, a pesar de los discursos que prometen cambios. La mala gastronomía, aunque parece abandonarnos, no lo hace del todo y aun con los nuevos actores económicos se repiten prácticas ineficientes. El irrespeto al Derecho y sobre todo a ese que lo humano suele adjetivarlo, tambien promete no abandonarnos.
Conozco a varios que han renunciado al silencio y al acatamiento ciego y oportunista de las decisiones de quienes llevan las riendas del país y por ello han sido cuestionados con argumentos que se alejan de los preceptos de la justicia social, del compromiso ciudadano, de los anhelos de construir un país mejor y que tienen más que ver con el “dejar las cosas como están”, buscar resolver problemas particulares y olvidar a quienes no los tienen resueltos. Incluso se de algunos a los que les han disfrazado de “advertencias”, prácticas que se acercan más a las amenazas y a la intimidación y que se han dirigido a personas a las que no se les puede poner, ni por asomo, el manido calificativo de “pagados por el imperialismo” (en este caso el “yanqui” porque existe mas de uno en esta aldea global en la que vivimos). Todo esto en un contexto en el que el actual Presidente de la República -que en su momento fue activo cuestionador de su realidad- llama la crítica (sin mencionar las causas de la actual falta de crítica) y dialoga con enemigos (¿imperiales?) históricos.
Asoma pues el fantasma de la demagogia, el doble discurso, la hipocresía o en su defecto –según me dicen algunos y espero que así sea– el de una lucha dentro del poder entre “conservadores” y “menos conservadores”.
Esos valores morales que en estos dias se clama por su rescate (a veces como consigna barata), nunca regresarán a nuestra sociedad mientras continuemos por esa senda, aplaudiendo al que calla y cuestionando, amenazando e intimidando al que no lo hace. La doble moral perpetuará su enquiste en nuestra realidad como un cáncer -con diagnóstico cercano a la metástasis- si no hacemos algo pronto.
El Diego de Senel y Titón pidió otro sabor de helado, ese que para algunos no se ajustaba a lo “correcto”. Sería bueno entonces que comencemos (o comience el que aun no lo hace) a comprender la necesidad de que, aun cuando Coopelia venda chocolate, se pueda pedir fresa. Y así cada dia menos “Diegos” tengan la dolorosa necesidad de abandonar el barco, el proyecto de pais, la Casa Cuba (la de Monseñor), la Patria.

Disidentes…

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Norges Carlos Rodriguez Almiñan:

Disentir es Chevere:

Originalmente publicado en Vísperas:

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Lázaro Saavedra. Premio Nacional de Artes Plásticas.

(…) La disidencia es una actitud que no necesariamente está dirigida contra algo, sino que más bien implica un desacuerdo o una distancia tomada con un poder o una autoridad política. No entra forzosamente en conflicto directo, sino que se aleja, busca otras vías o espacios de legitimidad (…)
tomado de Wikipedia.

Por: Taylor Emilio Torres Escalona.

En cuba atendiendo a lo antes expuesto, disentir es una práctica muy común…
Desde la mesa de la casa; a la hora de los alimentos, en la esquina; conversando desenfadadamente con los amigos, en una cola; ya sea para comprar el pan o para tomar el ómnibus, en cualquiera de los escenarios de la cotidianeidad; es normal disentir, tan normal, que nos olvidamos que el calificativo para definir nuestros reclamos es precisamente ese, también el miedo al vocablo nos ha conllevado a no sentirlo adecuado para…

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¿Que es la Sociedad Civil?

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El término sociedad civil, como concepto de la ciencia social, designa a la diversidad de personas que, con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actúan para tomar decisiones en el ámbito público que consideran a todo individuo que se halla fuera de las estructuras gubernamentales.

La sociedad civil se concibe como el espacio de vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas. Involucra a ciudadanos actuando colectivamente en una esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas, intercambiar información alcanzando objetivos comunes.

Tomado de Wikipedia