Fingiendo Conducta II

 

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Por Norges C. Rodríguez Almiñán

Conducta avivó el debate sobre la sociedad, la educación y el futuro de la nación. A mí me hizo pensar en todo eso pero también en los comportamientos duales que proliferan en nuestra sociedad y de los que prometí comentar en el post anterior.

Acá muchos fingen, lo hace el que exige “trabajar duro” y tiene garantizado un grupo de servicios básicos y otros no tan básicos que son financiados con el “poco esfuerzo” de los que a diario trabajan “flojo” y lo que reciben a cambio apenas alcanza para los servicios más primordiales.

El médico al que le inquietan ciertas cosas del país o de su centro de trabajo y se encuentra a la espera de una misión al extranjero tiene que fingir y callar, porque corre el riesgo de que se le malogre la única oportunidad de mejorar su casi siempre precaria situación económica.

También finge el deportista que dedica a alguien un triunfo (práctica que por suerte ha ido desapareciendo) y a la vez prepara las condiciones para emigrar (desertar está en desuso) en un próximo viaje en busca de la cúspide de su carrera deportiva.

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Fingiendo Conducta I

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Por: Norges C. Rodríguez Almiñán

Todos hablan de Conducta la última película de Ernesto Daranas, en la calle, en la cola de la guagua, en la del pan y la inmensa cola del pollo de 17 Onzas. En internet también se comenta, en el Facebook, en el Twitter, lo mismo Yoani que Yoandri (figura y contrafigura), los realizadores opinan, también los críticos, algunos hallan sorprendentes paralelos con sus vidas, el Granma dio su parecer y El Nuevo Herald igualmente lo hizo, cada uno en su orilla y/o trinchera, pero lo más interesante es que todos coinciden, y es muy bueno eso, en sus valores estéticos, en lo necesaria que es la película para auto examinarnos como sociedad y que es ya una de las más importantes en la historia de la cinematografía cubana.Leer más »

La vuelta de carnero.

 

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Por: Norges Carlos Rodríguez Almiñán

Tengo un amigo que trabaja como chófer profesional de un “cuadro” de esta ciudad en la que vivo. Este amigo tiene muy pocos estudios, pero a pesar de ello es capaz de realizar razonamientos y análisis de la sociedad y la situación del país que ya quisieran muchos cuadros a los que le ha manejado.

Yo disfruto mucho conversar con él sobre todo de cómo anda el boxeo, el béisbol, y él, que

sabe que tengo acceso a Internet siempre me pregunta: ¿Quien se quedo ahora?, ¿Cuánto le van a pagar? ¿Y esta gente que piensan hacer? Yo trato de convencerlo de que en el país se realizan cambios y que es muy probable que más temprano que tarde jueguen con el equipo cubano de béisbol, de boxeo o de voleibol todos aquellos que hoy juegan en clubes internacionales y que en su momento abandonaron el país por diferentes vías. Mi amigo el chófer me mira y se ríe: Oye asere no sea vaina, eso no te lo crees ni tú mismo. Como por arte de magia esas conversaciones que inician generalmente con el deporte como argumento, se encamina a otros temas menos lúdicos como los baches en las calles, la libreta de abastecimiento, la democracia, la economía del país, la mentira y la verdad.Leer más »

El irreverente festivalero

clip_image002[4]Por Norges C. Rodríguez Almiñán

Cuando estudiaba en la Universidad de Oriente, había un colega muy combativo, que se lo cuestionaba todo. Era irreverente y escuchaba a Los Aldeanos y solo por esto último yo “le descargaba”. Ese joven con el tiempo se convirtió en dirigente estudiantil. Desde la base fue escalando en la nomenclatura de la FEU y en la medida que lo hacía iba sufriendo una metamorfosis desagradable, al menos para mí, pero muy conveniente para él. Por los beneficios logrados con la transformación el estudiante irreverente dejo de escuchar a Los Aldeanos (al menos en público) y se convirtió en un demagogo más, a lo Hassan ¿se acuerdan? Recuerdo que por aquellos años se celebrara en Sudáfrica un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes y el otrora irreverente logró con su verborrea vacía y lambiscona un cupo para dicha cita. Por estos días volví a ver a aquel joven, esta vez a través de la TV, ahora va rumbo a Ecuador a otro de esos festivales. Parece que funciona bien esta “técnica” de fingir, de decir lo que muchos quieren oír, de hacer de la demagogia un medio de vida. Pero qué triste cuando te acuestas y le cuentas a tu almohada que todo es mentira, que nada es verdad ♫, hay que vivir el momen…. ♫ ♫