La crisis migratoria y los profesionales

Por Norges C. Rodríguez Almiñán.

Hace unos días alguien me comentó que en Costa Rica hay alrededor de 300 graduados de la Universidad de Ciencias Informáticas, que forman parte de los más de los más de ocho mil cubanos que hoy se encuentran varados en ese país centroamericano a la espera de continuar viaje a Estados Unidos. Esta misma persona me comentó además que desde hace varios meses, muchos de los profesionales graduados por esa universidad cubana se han radicado en países latinoamericanos como Bolivia, Ecuador o Paraguay y que allí trabajan para empresas de software o se desempeñan como “freelancer”.Leer más »

La hora de la revolución digital para cuba

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Foto: Taylor Torres Escalona

Por Norges C. Rodríguez Almiñán

Hace unos días el New York Times  publicó un artículo en el que analizaba el tema del acceso a Internet en Cuba. Yo he leído con detenimiento los reacciones que ha generado dicho texto y he conversado con amigos y colegas sobre el tema. Luego, me he puesto a pensar en todo lo que conspira contra el despliegue de infraestructura que permita el acceso a Internet en nuestro país.

Es un hecho que el miedo a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (que no solo se trata de acceso a Internet) y a las dinámicas participativas que estas generan en las sociedades constituye un fuerte escollo para quienes dirigen el país. No hay más que observar los comportamientos autoritarios para con algunas expresiones críticas del arte y la sociedad en general y como muchos de estos procesos han estado relacionados con el incipiente acceso a internet ¿Cuántos no han sido cuestionados por lo que han escrito en sus blog? ¿Cuántos no han perdido su trabajo por contar en sus bitácoras lo que todos comentan en la calle? También hay que revisar la historia para constatar que hasta hace unos años entrar al país un equipo reproductor de video (VHS primero, DVD después) o una computadora personal era un privilegio que tenía que autorizar alguien con rango de ministro. Si hacemos memoria recordaremos además que hasta 2008 tener un teléfono celular estaba vedado para los cubanos y que hasta hace muy poco conectarse a internet fuera de una institución estatal (en un hotel, sala de navegación o red inalámbrica) solo le estaba permitido a los extranjeros que visitaban Cuba y los cubanos residentes en el extranjero. No sé si alguien puede explicarme estos comportamientos con argumentos tecnológicos, pero si existe esa persona me gustaría mucho escucharla.Leer más »

Segundo Aniversario

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Por: Norges C. Rodríguez Almiñán.

Hoy 20 de mayo de 2015 se cumplen dos años de que escribiera por primera vez en este blog. Hace un año hice un resumen de mis primeros 12 meses escribiendo sandeces por esta via, pero en aquella oportunidad me preparé con tiempo para la ocasión y pude hasta elaborar un collage de fotos con momentos relevantes de ese período.
Pero este año no me ya dado tiempo ni a escribir,  estas líneas las tecleo en mi móvil mientras voy en el ómnibus.
Pero creo que eso de no ajustarse a la fecha no es un problema acá,  porque como bien se explica en la foto, que es de la dulcería estatal de Regla, el cumpleaños se puede celebrar hasta 15 dias después de la fecha señalada.
De todas maneras no debo dejar de mencionar algunas cosas importantes que me sucedieron este año y que, creo yo, se las debo al blog. Una fue cruzar el Océano Atlántico por primera vez, otra fue llenarme de coraje y atreverme a asumir mi preferencia sexual y en ese camino conocer además a una persona especial que ahora me acompaña y desanda por los mismos senderos que yo. En este período también crucé otro trozo de océano, ese que separa a Cuba de los Estados Unidos de América (el Yuma le dicen mis compatriotas, la gente de la calle. También me dicen: ¿!!!Y no te quedaste¡¡¡?)Leer más »

De cuando un discurso no contribuye al proceso

 

Chama esto te lo debía

no solo a ti.

No todo está perdido, men …

Por: Norges C. Rodríguez Almiñán

Hace unas semanas un colega bloguero fue cuestionado por expresarse en su bitácora. Se le dijo que en ocasiones su discurso no “contribuía al proceso revolucionario”. Dicho cuestionamiento fue acompañado de otras argumentaciones y consejos que alguien perspicaz puede interpretar como burdas amenazas.

Me ofrecí para denunciar el hecho pero este amigo no quiso que la situación trascendiera. Prefirió callar y acatar los “consejos” de los censores. Es por ello que este post no analizará tal situación, solo la tomará como punto de partida para tocar una vez más el tema de la censura y de lo “revolucionario”.

A lo largo de estos años una y otra vez algunos personajes se han arrogado el derecho de decidir que deben pensar y expresar los ciudadanos de este archipiélago. Bien conocidas son las historias de artistas “parametrados”, de lamentables congresos y de grandes escritores desempolvando libros en inmundos almacenes de bibliotecas. En el recuerdo aun están los campos de trabajos para los “incómodos” y salidas definitivas del país de aquellos que, para ciertos círculos (de poder) no poseían el derecho de expresar libremente sus criterios.

En los últimos años se percibe la intención de resarcir todo el daño que en nombre de lo “revolucionario” se le infringió a la nación y a la cultura nacional. Pareciera entonces que en esta época de disculpas -que no han salido de boca de nadie- ya no se cometieran los mismos errores. Pero lamentablemente siguen allí. Se sigue cuestionando y poniendo a consideración de una persona o de un reducido grupo, qué contribuye o no al “proceso revolucionario”.

Ya tanto vaivén con el tema molesta, resulta tedioso y mata las ganas de hacer. Lo único que se logra es dar la impresión (y espero no pasar de la impresión a la certeza) de que los intereses de la Revolución se contraponen a los de la Nación.

No creo que dañe a la nación que se reclame una nueva constitución y un grupo de leyes que no acaban de llegar o que llegan viciadas por verticalismos ¿Daña esto a la Revolución?

Desear que los órganos legislativos cubanos sean realmente populares y que ciertamente empoderen a los ciudadanos, le ofrecería a la nación herramientas para consolidarse ¿Renuncia a esas herramientas la Revolución?

Denunciar el fraude y analizar las debilidades que tiene hoy en el sistema de educación cubano fortalece a la nación ¿y a la Revolución?

Si algunos jóvenes del país deciden, en medio de tanta apatía, participar, cuestionar y exigir lo que consideren, la nación y su futuro se beneficia ¿Ocurrirá lo mismo con la Revolución?

Construir un ambiente de consenso y diálogo en el que todos, sin distinción, tengamos el derecho a participar desde posiciones diversas en los destinos del país, nos llevará como nación por un camino de paz y prosperidad ¿Renuncia la Revolución a recorrer ese camino?

Larga, larguísima sería la lista que pudiera hacerse y numerosas interrogantes quedan por formular. Esperemos que conceptos arcaicos y nada revolucionarios dejen de lastrar el nacimiento de una sociedad civil que ayude a consagrar el anhelo martiano de una nación para todos.

Mi amigo continuará su vida “normal”. Ahora cuestionará y alzará su voz en la intimidad del hogar o en espacios privados, solo allí. Seguirá creyendo que esto no tiene arreglo, que es mejor dejarlo así. Y estoy casi seguro que, en este instante, muy poco le importa si en lugar de ridículos aduaneros contando calzoncillos, necesitamos un mercado mayorista o si en el Parlamento alguien -a quien no “aconsejará” ningún censor- insólitamente vota “no”.